Segundo Coloquio de FAMAF
Fecha: Octubre 2016

El mes de octubre del presente año, la Federación Americana de Masonería Femenina ha celebrado su segundo encuentro, convocando a Masonas de la Grandes Logias Federadas, así como también extendiendo invitación fraterna a todo Oriente Femenino y Delegación con deseo de participar. De esta manera, en este Coloquio llevado a cabo en la Ciudad de Cochabamba, ha habido presencia de Masonas de los Orientes de Bolivia, Chile, Uruguay, México, Panamá, Argentina y Paraguay.

El trabajo fue organizado en dos jornadas de trabajo, en torno al tema central elegido que ha sido: “Estrategias que potencien el accionar de las mujeres Masonas en la sociedad del Siglo XXI”; siendo la primera jornada destinada al armado de grupos de debate a partir de preguntas disparadoras, para la posterior exposición de conclusiones y propuestas y una segunda jornada durante la cual cada Oriente ha presentado un trabajo. Estos dos días de intenso trabajo fraterno fueron finalizados con una Tenida de cierre y lectura de conclusiones finales, con presencia de todas las HH:. participantes del evento.

Ahora bien, la temática escogida ha surgido a partir de las inquietudes, ocupaciones, preocupaciones y desafíos que se presentan actualmente no sólo en el marco doméstico de cada país, sino que parecieran ser análogas en todo nuestro continente americano, haciendo que como mujeres Masonas, debamos comenzar a pensar cómo podemos trabajar para transmitir los valores de libertad, igualdad y fraternidad a una sociedad que hoy, más que nunca, los necesita.

Para el desarrollo de este tema, que luego necesariamente debe involucrar la toma de acción, fue preciso organizarnos en grupos diversos, trabajar ideas, conceptos y modalidades desde múltiples puntos de vista, para que esta transmisión sea verdaderamente de utilidad y perdurable para la sociedad del siglo XXI. Así, en el primer día de jornada, a partir del debate fraterno, fue posible entre mujeres libres y de buenas costumbres, de países hermanos, ir delineando de qué manera es posible potenciar nuestro accionar. Y fue en este momento mismo de debate, multiplicidad y diversidad de ideas, idiosincrasias y opiniones, que hemos concluido, que la respuesta estaba precisamente en aquello que pretendíamos transmitir: los valores.

Actualmente parecería ser muy difícil que muchas personas reunidas lleguen a un acuerdo uniforme acerca de qué desean para la sociedad actual. Sin embargo, y como mujeres Masonas, hay algo que nos une e identifica sin importar nuestras diferencias: nuestro profundo anhelo de que la libertad, la igualdad y fraternidad estén presentes en todo pensamiento, palabra y acto humano. Quizás no sea posible definir posturas específicas o planes de acción en lo político y social, para las problemáticas que aquejan a nuestros Orientes, pero si es posible que los valores que defendemos, comiencen a impregnar nuestra sociedad, a partir de nuestro accionar como mujeres y nuestro rol como educadoras.

Y para esto, por supuesto, debemos estar preparadas.
La instrucción y el estudio, deben ser el baluarte más importante de la mujer masona, ya que con ellos abre su mente, amplía sus ideas, y permite que los valores trabajen en su espíritu, dándole un potencial transformador y una utilidad en la sociedad. La formación en la libertad, igualdad y fraternidad, en el laicismo y progresismo, efectivamente nos ayudara a ser líderes en trasmisión de valores, para lograr que nuestra sociedad sea más libre, igualitaria y fraterna. Las historias de vida de cada una son únicas, cada pensamiento o reflexión así también lo es, pero en encuentros como FAMAF, hemos dado cuenta, que hay algo que trasciende toda frontera, toda historia individual, toda discrepancia, y es que verdaderamente es posible, ser unidas aun en nuestras diferencias: el deseo de mejorarnos para luego contribuir a un mejor mundo.

La Masonería no puede permanecer indiferente al mundo en el cual realiza su práctica, ya que es precisamente la realidad humana y social la que desata el deseo de reflexionar y comprender para luego actuar y transformar. Defendamos los valores, que son el punto de partida más cierto, para pregonar la verdadera fraternidad a todos aquellos que nos rodea. La unión en la diferencia, hace una unión sabia, fuerte y bella.